Reflexión Re Fregada

La eventualidad y la vida se encuentran una vez mas a pasar una tarde y de pronto uno, que se sabe incierto, y se cree absuelto de cuestiones, toma con cucharita algo que se parece a la fuerza de malvivir y desde el cajón de las casualidades, sueña fundar un mundo, con una sociedad anónima.

Uno se propone en ese momento vivir casi todo, hasta eso que dejaría para vivir un par de segundos en otra vida, o aquello que lo transformo en infeliz tres minutos casi completos...
Mas terde entenderá, que no importa cual sea el motivo, las cosas pasan, las casualidades no existen, ni van a existir nunca... y aquellas eventualidades, que se presentan propicias, se pierden y se escurren entre peros y excusas, que, si bien no sirven de consuelo para el hecho, lo amortiguan cuando se cae encima de uno.

Llega entonces el momento, y lo que tenía que pasar..... pasa, y pasa con la total impunidad de aquello que aunque quizás reparable, se escribe en tiempo pasado, y con eso nos excluye de modificarlo.
La injusticia del merecimiento y la impotencia de estar confinados, son entonces ansiolíticos que en bromas nos alejan, y nada más.

¿Qué es el evento si no aquel miserable servidor que nos absuelve de la pena de pronosticarlo?
¿Que es nuestro tiempo si no lo que acaso hacemos con él?

Dos vidas y media mas tarde, caemos en la certeza, y es ahí que estamos tranquilos... cuando ya pasó... pues por más terrible que sea el resultado, es cierto, y con eso, nos libera de la expectativa, del constante interrogante sobre como y que será.

1 comentario:

Tozudo dijo...
Este blog ha sido eliminado por un administrador de blog.
Se produjo un error en este gadget.